miércoles, 15 de agosto de 2018

De terror lo del terror


Era otra noche más en Ciudad Gótica cuando se me ocurre la brillante idea de decirle a mi madre "vamos a ver una película de terror en Netflix". Mi madre acepta mi petición porque sabe que viendo cualquier cosa que trate de muertes, fantasmas, sangre o lo que sea, conmigo, es un boleto de primera a ver un género que le gusta... pero sin asustarse.

Porque soy lo más goma del mundo viendo terror.




Goma, gede, molesta, histérica. Como quieran llamarlo.

Lo bueno del cine del terror se terminó una vez que todos los productores y cadenas de Hollywood se metieron en el circulo vicioso del mal al que yo llamo: Mirá el papel lamentable que estás haciendo con toda esa sangre y demonios.

Un poco largo, si.

Para resumirlo, prácticamente trata sobre una regla de tres simples a la hora de crear terror. Por ejemplo:

Casa nueva + pueblo pequeño =  Asesino en serie = Terror

Asesino en serie + Adolescentes con escenas +18 = Muertes sangrientas = Terror

Muertes sangrientas + historia tabú = Fantasmas/demonios = Terror

Fantasmas/demonios + Niña inocente + Un cura que siempre termina muerto = Exorcismo = Terror

Estoy segura que con alguna de estas combinaciones, a ustedes se les vino alguna que otra película a la mente.


La cosa es que una vez puestos los culos en el sofá, mi madre y yo empezamos el proceso de selección de una película. Entonces Netflix te pone una sinopsis de reverenda cagada, además del titulo, que te lleva a un viaje de ida a no tener ganas de ver un carajo. Pero bueno, lo que sea, algo íbamos a poner.

Terminamos poniendo una de Natalie Dormer metiéndose al bosque de los suicidios en Japón, para buscar a su hermana gemela protagonizada por ella misma.
El plus es que también participaba el ex de Lady Gaga  pero shh.

Bueno, una cosa llevó a la otra, entre medio de la película tuvimos un corte de wifi en la casa, pero al final, terminamos de verla.

Y no nos asustamos ni una sola vez.

NI. UNA.

Ni siquiera me asustó ver a una japonesita en plena cueva oscura parada como toda nena del demonio, esperando que la protagonista se acercara lo suficiente para verle la cara y descubrir que en vez de una dulce japonesa, iba a ver una cara toda de muerte en un rictus eterno de grito.

PORQUE ERA OBVIO QUE IBA A PASAR ENTONCES QUÉ VAS A ASUSTARTE.

Creo que mi mamá soltó un pfff! incluso.

No voy a contar cómo termina, porque soy enemiga total de los spoilers, incluso de las cosas que no me gustan. Pero madre mía, que ganas de inmolarme justo ahí, cuando sin ton ni son, sin explicación alguna de la estupidez continental que estábamos viendo, la pantalla se pone en negro y empiezan a aparecer los créditos.

83% de buena crítica según los sabandijas de Netflix. Por favor.

No contentas con lo mal que la estábamos pasando, al mejor estilo Gaudio en Tenis, probamos suerte con otra más. Algo tal vez menos fantasioso, o más bien, que tenga menos delirios místicos que puedan producirnos un acv en el proceso.

ENTONCES NOS ENCONTRAMOS CON UNA DOCTORA QUE VIAJA A IRLANDA A ADOPTAR UN HIJO Y SE CHOCA DE FRENTE CON UNA SECTA VIKINGA DE HOMBRES QUE MATAN MUJERES.



Enserio, no puedo llegar a explicar el bajón emocional que me causó esa noche de películas de terror con mi madre. Me encanta el género, me encanta ver lo creativa que puede ser una historia. Pero en los últimos diez años puedo contar con los dedos de una sola mano, lo que vale la pena ver del mismo. Es un fracaso tras otros, un bodrio tras otros, y me hacen preferir dejar de pagar Netflix y ver "las verdaderas historias detrás de la creación de las películas de Disney" en youtube.

Creo recordar que la verdadera historia de Toy Story, con un video de 20 minutos mostrándome a Woody sonriendo macabramente me generó más susto.





En fin, como último comentario, las películas de terror de hoy en día apestan. Son malísimas. Son de terror verlas porque te asustan menos que la banda sonora de Frozen. Quiero hacer un pedido especial a Hollywood y a cualquier cadena de la misma u otros países, para que se pongan a trabajar en serio y dejen de usar la regla simple, gastar millonada de guita, para que después venga una don nadie a quejarse en un blog.

Incluso me tuve que comer la indignación de mi madre diciendo que desperdició como cinco horas de su vida conmigo (?).

Sin más me despido.


No sin antes desearles la muerte a los que puntúan series y películas en Netflix. Ellos son grandes responsables de la desdicha de los demás.  





2 comentarios:

  1. Hola!!
    jajajaja, tal cual, las pelis de Netflix son un verdadero embole, a mi me encanta el genero pero lo que hay para ver es lamentable, prefiero las pelis viejas que si bien le notas los efectos te entretienen mas xD. Estoy esperando por La Monja, veremos que aburrimiento nos tienen preparados, en fin. Me encanto el post !!
    Besos.

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    1. Las clásicas de terror son clásicas por un motivo. Tienen un no sé qué que al ser viejitas, no te importa que tan feos sean los efectos, son lo suficientemente turbios para causarte algo jajaja. También esperando por La monja, cruzando los dedos para que no me duerma como con El Conjuro 2.

      Gracias por comentar! ♡

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